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Por la blanda aGmrena que lAame el Dmmar, Su pequeña E7huella no vuelveAm más. Un sendero sFolo de G7pena y silCencio lleDmgó hasta elAm agua proE7funA7da. Un sendero Dmsolo de G7penas mCudas lleDmAmhasta la eE7spuAmma.
Sabe Dios que angGmustia teA7 acompaDmñó que dolores vE7iejos calló tu Amvoz, para recostFarte arrulG7lada en el cCanto de lDmas caraAmcolas maE7rinAmas. La canción que Dmcanta en el G7fondo osCcuro del mDmar, Amla caraE7colAma.
Te vas AlfonDm7sina con G7tu soledCad, ¿Qué poemasGm nuevosA7 fuiste a buDmscar? una voz anDmtigua de vE7iento y de sAmal te requiebra el E7alma y la está llGmamaA7ndo, y te vDmas hacia allE7á como en Amsueños, dormFida, AlfonB7sina, vesE7tida de Ammar.
Cinco sireGmnitas te llAevarDmán por caminos deE7 algas y de corAmal, y fosforescFentes caG7ballos marCinos harDmán una Amronda a tuE7 laA7do; y los habitDmantes del G7agua vCan a jugDmar pAmronto a tu E7ladAmo.
Bájame la Gmlámpara uA7n pocoDm más, déjame que E7duerma, nodriza en Ampaz, y si llama Fél no leG7 digas que esCtoy, dile qDmue AlfonAmsina no vE7uelAmve, y si llama Dmél no leG7 digas Cnunca que esDmtoy, Amdi que me heE7 idAmo.
Te vas Alfonsina...